Y me levanté con ese sabor a whisky y con un extraño olor a manzana mezclado con el olor a cigarro de casi todos los domingos por la mañana, la piel húmeda y la ropa inundada por miles de olores, la boca seca e intentado encajar los olores con los momentos, me lavo la cara con fuerza para borrar cualquier rastro de olor que no quiera recordar y empiezo a beber agua hasta ahogarme en su sinsabor. Fumo otro cigarro, pero este a diferencia de los de anoche no saben igual ni huelen igual, huelen a silencio a vacío y restos de nicotina almacenado en mis pulmones,

Hay momentos que las horas saben a mar, son saladas, molestas, queman, y el agua empieza a perder efectos en mi cuerpo, salgo al balcón y empiezo a fumar otra vez intentando que calada a calada por un golpe de suerte atraviese ese sabor otra vez por mi garganta, después de haberme fumado diez y sin haber tenido suerte, entro…el olor de las calles por alguna extraña razón huelen diferente y la mortal rutina de domingo me va consumiendo…dejo de fumar… decido ducharme y ver como se escapan todos esos olores mezclados con sabores.